Viaje hacia alguna parte

VIAJE HACIA ALGUNA PARTE

El Latigazo

 

-¿Cómo estás?

-Bien. ..  medio dormida, me levanté temprano. No se ve nada. No se sabe si es la niebla de afuera, o los vidrios empañados…

-No recuerdo que hubiese niebla anoche.  El clima está muy cambiado, vaya noticia.  También me levanté temprano. Antes de que sonara la alarma.  Me parece que exageré.

-Será que una en estas circunstancias está un tanto  nerviosa y no puede dormir. Últimamente me acontece  despertarme cada dos horas, y después me cuesta volver a conciliar el sueño.  Si son más de las cinco, mejor me levanto de la cama,  si no me quedo y después  me duele todo el cuerpo. Pero contame de tu vida, Alberto, hace mucho que no te veía. Te afeitaste el bigote.

-Ando bien… sí , para parecer más joven, al menos un poco más.   Te acordás  que yo trabajo desde hace cincuenta años en un taller.

-¡Estás ahí todavía!

-Ya jubilado aunque sigo trabajando… en gris, por así decirlo. El taller era de unos  catalanes, el padre y el hijo…  falleció el padre, a los pocos meses  el hijo, y entonces el otro hijo, que es docente,  como no quería  continuar personalmente con el negocio del padre  y al mismo tiempo  le interesaba  mantenerlo y obtener algún rédito,  convinimos en  pagarle un alquiler mensual. Módico. Cinco  mil pesos.  Lo fijamos ya hace unos cuantos años y  tuvo a bien no aumentarlo hasta hoy.  Creo que lo hace en memoria de su padre, con quien nos respetábamos mucho. Ahora estamos con problemas porque exigen regularizar todo, hay que ponerse al día y tenemos que  ajustar los  términos del negocio con mi socio. Diga que la hija, que es contadora, nos da una gran mano con eso.

-¿El taller  es el de siempre , sobre la calle Tamandubá?

-El mismo viejo galpón. No creas que le hicimos muchas reformas.  Quedó más o menos como estaba, si bien incorporamos maquinaria más moderna  ¿Vos cómo estás?

-Bien, jubilada hace años…  enviudé el año pasado.

-¡Me había dicho Correa! Lo siento mucho, disculpame por no haber estado acompañándolos,  me enteré después.

Se agradece. Fue una larga enfermedad , al fin irreversible, pero nada la prepara a una para esto. La soledad. Tengo hijos, nietos y bisnietos, pero la soledad oprime. Encoge el alma.

-Eso es  complicado. Lo puedo acreditar,  también me han tocado  años  de soledad.  Sigo estando solo, hace como veinte años que me separé de Cata.

-¿Entonces no rehiciste tu vida?

-Preferí dejarla un poco deshecha. Tengo amistades, salgo, voy a  un club  social en la noche de música típica.

¿Tango?  Vos nunca ibas a los bailes…

-Empecé ahora de viejo, y le fui tomando el gusto. Es una linda forma de distraerse…

Hoy  me levanté animado. Debe ser por la expectativa de la excursión.

-A mí me pasó lo mismo. No hay como estar contenta por vivir algo distinto.

-Che, ¿los guías? Aún no se presentaron.

–   No lo sé, esto lo arreglaron  mis hijos , no estoy mucho en el detalle..

-Creo que sí los hay,  siempre  los hay en todos los viajes. El año pasado fui a las Cataratas con un grupo y había una guía que era muy graciosa. Linda chica.  Debe ser agobiante estar todo el día a la orden y tanto tiempo fuera de casa  ¡Qué paciencia!

-Mi sobrina es guía de turismo y en épocas de zafra no da abasto, se baja de un bus y se sube a otro. Hay que tener energía y ganas, che.

-¿Eso es escarcha en los vidrios?

-¿Raro, verdad? Disculpe, señor.

-Sí, dígame.

-¿Usted sabe algo de los guías?

-¿De  quiénes?

-De los guias de esta excursión.

-¿De  cuál?

-¡Cómo de cuál!  De esta en la que vamos.

– Señora, esto es un viaje hacia alguna parte. No se aplicaría ese término que usted empleó… una excursión es algo de lo que uno…

– ¿Es decir que nos equivocamos de bus?

-Ah, señora, no creo…

-¿Ha hecho usted alguna vez este viaje, verdad?

-Es la primera vez.

-¿Pero usted va al mismo lugar que nosotros?

–  No sé dónde voy, y   menos podría saber dónde va usted.   Solo sé que voy… después de  tanto tiempo sospechando que no iría a ninguna parte.

-¿Viaja  ignorando dónde va? Cómo es esto?

– … usted ¿estaba durmiendo antes de venir a este viaje?

-Sí, de a  ratos, me levanté muy de madrugada.

-Yo no estaba dormido antes de venir , sino en mi cama, insomne, hasta que sentí ese latigazo. Entonces me levanté y vine al viaje, sin muchos preparativos. No sé de qué otra forma definirlo.

-¿Se le alivió?

-Ahora no me duele nada. ¿A usted ?

-No.  Es por los analgésicos, si no estaría en un grito.

-¿Qué  te dijo ese hombre? Sabe algo sobre el viaje?

– No fue claro…   él  me pareció un hombre muy mayor  ¿Noventa años ? Tal vez desvaría…

-Lo habrán mandado de la casa para que se entretenga un tiempo.  Los guías saben cómo proceder en estos casos.

-Esperemos que  comparezcan con los documentos de identidad de cada uno,  y a explicarnos la ruta  que seguiremos. Ellos  aguardan hasta  salir de la ciudad y entonces se presentan.

-Ahí  afuera no se ve ninguna ciudad. Es todo tiniebla.

-Voy a ver si están en el vagón de adelante.

-¿Entonces…?

-Caminé, caminé… Es descomunal este tren. En un vagón me pareció ver a Don Luis, el carnicero, lo recordás?  Sí, sí. Era Don Luis. Sin duda.

-No, no… ¿el carnicero de… ?

-El mismo  de la esquina de casa cuando  era niña. Como si fuera posible.

–  ¿Por qué llorás?

 

 

urban metro subway

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Mundo Distinto… y otros relatos

Mundo Distinto... ya lleva como 14 años de presencia  en la Web, si bien algunos de los relatos allí contenidos son anteriores.

Un libro digital hecho en una versión antigua de pdf. Ya lo traje  a este Blog,  desde el enlace, para asegurar que siga en la Web al menos algún tiempo más…

Seguro sus páginas no se volverán amarillas… ;-)) te invito a descargarlo.